El Brent volvió a subir con fuerza este lunes y llegó a rozar los 110 dólares por barril después de que Arabia Saudí suspendiera las cargas de crudo en el puerto de Yanbu. La decisión se produjo tras los ataques contra el East West Pipeline, una infraestructura clave para transportar petróleo desde el este del país hasta la costa del mar Rojo.
El crudo de referencia europeo avanzó más de un 3% y superó los 108 dólares durante la sesión. Según el gráfico de cotización facilitado, alcanzó aproximadamente los 109,80 dólares antes de moderar el avance. Hacia las 18.00 horas en Países Bajos, el Brent se situaba en torno a 108,17 dólares.
Yanbu pierde una vía de suministro estratégica
Arabia Saudí ha detenido de forma preventiva la actividad del East West Pipeline, según la información recogida por Reuters. El oleoducto tiene unos 1.200 kilómetros de longitud y conecta la provincia oriental del país, donde se concentra buena parte de su producción petrolera, con la costa occidental.
La infraestructura puede transportar hasta unos 7 millones de barriles diarios. Antes de los ataques recientes, por ella se habrían enviado alrededor de 4 millones de barriles al día hacia el mar Rojo, una cantidad equivalente aproximadamente al 4% del suministro mundial de petróleo.
Su importancia reside también en que ofrece a Arabia Saudí una alternativa al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el comercio de crudo y una zona que ya estaba sometida a presión por las tensiones regionales. Con el oleoducto fuera de servicio, esa vía alternativa queda ahora comprometida.
Yanbu se encuentra entre los principales puertos petroleros saudíes. En condiciones normales, puede exportar hasta 5 millones de barriles diarios, según The Kobeissi Letter. Sin embargo, el cierre del oleoducto impide por ahora la llegada de nuevo crudo a través de esa ruta.
El mercado vigila la duración de la interrupción
La reacción de los precios refleja sobre todo el temor a que la suspensión se prolongue. La información disponible contempla un plazo de reparación de entre tres y cinco semanas, aunque la duración efectiva de la interrupción será determinante para medir su impacto sobre el suministro.
Yanbu dispone de una capacidad de almacenamiento de unos 35 millones de barriles. Según la fuente, al ritmo actual esas existencias permitirían mantener las exportaciones durante aproximadamente cinco a siete días. Después, la recuperación del flujo de crudo a través del East West Pipeline cobraría mayor importancia.
Una interrupción más larga podría obligar a las refinerías asiáticas a buscar petróleo en otros mercados. El efecto no se limitaría necesariamente al precio del barril: también podrían aumentar los costes de transporte y la presión sobre otros segmentos de la cadena energética.
La inflación vuelve a aparecer en el escenario
Un Brent sostenido durante un periodo prolongado por encima de los 100 dólares podría complicar la lucha de los bancos centrales contra la inflación. El encarecimiento del petróleo suele trasladarse a los combustibles, el transporte y los costes de producción de las empresas, aunque la magnitud y la duración de ese impacto dependerán de la evolución del suministro.
Por ahora, la principal referencia para los mercados será la velocidad con la que Arabia Saudí consiga reactivar el oleoducto. Nuevos ataques contra infraestructuras petroleras o contra la navegación en la región aumentarían la presión sobre el suministro energético mundial y podrían prolongar la tensión en el mercado del crudo.










