El dólar estadounidense alcanzó el miércoles su nivel más alto en más de un mes después de que la Reserva Federal (Fed) elevara los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales y señalara que todavía podría aplicar otra subida. El Bloomberg Dollar Spot Index llegó a avanzar un 0,5%, hasta su cota más elevada desde el 14 de agosto.
La Fed endurece el mensaje sobre los tipos
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) aprobó por unanimidad el incremento, que sitúa los tipos oficiales en una horquilla del 3,75% al 4,00%. La decisión estaba descontada por el mercado y representa la primera subida del banco central estadounidense desde julio de 2023.
La novedad estuvo en las previsiones para los próximos meses. Dieciséis de los diecinueve responsables de política monetaria consideran que los tipos tendrán que subir al menos una vez más antes de que termine 2026. En junio, solo seis miembros contemplaban al menos dos subidas durante ese año, una diferencia que refleja el giro hacia una postura más restrictiva.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, justificó la decisión por la persistencia de las presiones sobre los precios. A su juicio, la inflación continúa siendo demasiado elevada y los datos disponibles no muestran una mejora clara en sus tendencias subyacentes.
“Los datos de inflación de este verano no me muestran una mejora significativa de las tendencias subyacentes”, afirmó Warsh durante la rueda de prensa. También señaló que la retirada de parte del estímulo monetario busca ajustar las condiciones financieras a los objetivos finales del banco central.
La inflación retrasa el objetivo del 2%
La inflación subyacente en Estados Unidos aumentó en agosto más de lo previsto, según los datos publicados la semana pasada. Ese repunte ha reforzado dentro de la Fed el temor a que las presiones inflacionistas sean más amplias y persistentes, y no respondan únicamente a factores temporales como los aranceles o el encarecimiento de la energía derivado de la guerra con Irán.
Las nuevas proyecciones del banco central apuntan ahora a que la inflación no regresará al objetivo del 2% hasta 2029, un año más tarde de lo calculado anteriormente. Warsh añadió que demasiados bienes y servicios siguen registrando aumentos de precios superiores al 3% interanual cuando se observan los últimos seis y doce meses.
Pese a la preocupación por la inflación, la Fed mantiene una visión relativamente sólida sobre la economía estadounidense. El organismo considera que el crecimiento de la productividad continúa siendo firme, que la inversión empresarial conserva su fortaleza y que el empleo avanza aproximadamente al mismo ritmo que la población activa.
El mercado de bonos también anticipa más presión monetaria
El endurecimiento del mensaje se trasladó también a la deuda pública estadounidense. La rentabilidad del bono a dos años, especialmente sensible a las expectativas sobre las decisiones de la Fed, subió hasta el 4,71%, más de 0,10 puntos porcentuales por encima del nivel previo al anuncio.
El rendimiento del bono a diez años reaccionó con menor intensidad y se situó en el 4,97%, todavía por debajo del nivel registrado al comienzo de la sesión. Para Valentin Marinov, responsable de estrategia de divisas del G10 en Crédit Agricole, las palabras de Warsh proporcionaron un respaldo adicional al dólar al transmitir un tono restrictivo.
La atención del mercado se concentra ahora en los próximos datos de inflación. Su evolución será determinante para comprobar si la Reserva Federal materializa la subida adicional que anticipa la mayoría de sus responsables.











