Donald Trump vuelve a estar bajo la lupa política tras las elecciones estadounidenses. Los demócratas, con 52 escaños provisionales en el Senado y camino de recuperar también la mayoría en la Cámara de Representantes, ganarían capacidad para investigar al presidente. Sin embargo, la posibilidad de que esa ofensiva termine con su destitución sigue siendo reducida.
El nuevo equilibrio de poder en Washington permitiría a los demócratas abrir investigaciones parlamentarias y exigir a figuras relevantes que entreguen documentos o comparezcan bajo juramento. Entre los asuntos que ya aparecen sobre la mesa están las operaciones bursátiles de Trump, sus vínculos con Jeffrey Epstein y sus contactos con Elon Musk.
Ese margen de control puede traducirse en una presión política considerable sobre la Casa Blanca. Pero investigar al presidente y promover un juicio político son procedimientos distintos, con costes y requisitos diferentes.
La investigación tendría más recorrido que el juicio político
Dentro del Partido Demócrata no existe un consenso claro sobre la conveniencia de iniciar un nuevo proceso de destitución. Kamala Harris advirtió esta semana de que esa estrategia podría consumir tiempo y recursos que, a su juicio, deberían dedicarse a investigar al Gobierno y exigirle responsabilidades.
Otros dirigentes demócratas temen además que una batalla institucional prolongada termine beneficiando a Trump. La confrontación podría movilizar a sus seguidores de cara a las elecciones presidenciales de 2028, en lugar de debilitarle políticamente.
La postura no es unánime. Alexandria Ocasio-Cortez respalda un nuevo intento, mientras que el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, mantiene abiertas todas las opciones. Entre los votantes también hay apoyo a esa vía: una encuesta de Politico señala que el 50% cree que los demócratas deberían intentar destituir a Trump y que el 54% considera que ha cometido actos que justificarían iniciar un juicio político.
Por qué apartar a Trump sigue siendo improbable
Incluso si los demócratas controlan las dos cámaras, no podrían destituir al presidente automáticamente. El procedimiento comienza en la Cámara de Representantes, donde basta una mayoría simple para aprobar una acusación formal. Después, el Senado debe celebrar el juicio y votar si condena al presidente y lo aparta del cargo.
En esa segunda fase se necesita el respaldo de dos tercios de la cámara: 67 de los 100 senadores. Con 52 escaños demócratas, el partido necesitaría el apoyo de al menos 15 senadores republicanos. La fuente considera ese escenario sumamente improbable con el equilibrio actual.
Trump ya afrontó dos procesos de este tipo. En 2019 fue acusado por su actuación relacionada con Ucrania y, en 2021, por su papel en el asalto al Capitolio. El Senado lo absolvió en ambos casos. Durante el segundo juicio, solo siete senadores republicanos votaron a favor de condenarlo.
Una disputa con impacto más allá de Washington
La pugna entre la Casa Blanca y el Congreso también interesa a Europa. Trump mantiene un papel decisivo en las relaciones comerciales de Estados Unidos, la política hacia Rusia y el futuro de la OTAN. Una mayoría demócrata podría reforzar el control parlamentario y aumentar la presión sobre sus decisiones, aunque no eliminaría por sí sola sus competencias.
La división política puede dificultar la aprobación de nuevas leyes, mientras que el presidente conservaría capacidad para actuar de forma autónoma en otros ámbitos. Esa incertidumbre también puede afectar a los mercados financieros, incluido el de las criptomonedas, especialmente a través de la política comercial estadounidense y de la percepción de riesgo político. No está claro, sin embargo, que un eventual juicio político tuviera un efecto directo sobre las cotizaciones.
Trump, por su parte, ya ha anticipado la confrontación. En un acto reciente en Texas advirtió a sus seguidores de que los demócratas volverían a intentar destituirlo si ganaban las elecciones. La capacidad para investigarle aumenta; la aritmética necesaria para apartarle del cargo, por ahora, sigue estando muy lejos.










