Standard Chartered calcula que el token ENA, asociado al protocolo Ethena, podría alcanzar los 2 dólares a finales de 2028, frente a los aproximadamente 0,28 dólares actuales. La previsión implica una revalorización cercana a siete veces y, según el banco, situaría a ENA por delante de Bitcoin y Ethereum en rendimiento durante ese periodo.
La proyección forma parte del inicio de cobertura de Standard Chartered sobre ENA. El banco estima que el token llegará a 0,42 dólares a finales de 2026 y a 1,10 dólares en 2027, antes de acelerar su avance durante el año siguiente. No obstante, el objetivo está condicionado a que Ethena consiga recuperar el crecimiento de su negocio de dólar sintético, USDe, cuya oferta se ha reducido más de la mitad desde su máximo.
Ethena necesita recuperar el tamaño de USDe
USDe se convirtió en una de las monedas estables de crecimiento más rápido del sector tras su lanzamiento a finales de 2023. El protocolo combinaba posiciones largas en criptomonedas al contado con posiciones cortas en futuros perpetuos para mantener una exposición global cercana a neutral y obtener ingresos de los pagos de financiación.
En algunos momentos, esta estrategia generó rendimientos superiores al 20%, lo que impulsó los depósitos en USDe y en su versión remunerada, sUSDe. Sin embargo, el retroceso del mercado y la compresión de las tasas de financiación redujeron el atractivo de la operación. La oferta de USDe ha caído hasta unos 4.900 millones de dólares, mientras que el rendimiento combinado de las estrategias de Ethena se sitúa ahora, según Standard Chartered, en torno al 5,2%.
El escenario del banco exige una expansión considerable. Standard Chartered prevé que la oferta de USDe alcance los 40.000 millones de dólares en 2028. Para llegar a esa cifra, Ethena tendría que superar primero su máximo anterior, situado por encima de los 10.000 millones, y multiplicar después varias veces ese volumen.
Para reducir su dependencia de los rendimientos procedentes de las operaciones con futuros, Ethena ha ampliado sus fuentes de ingresos. Entre ellas figuran los préstamos en finanzas descentralizadas, la financiación institucional, las monedas estables líquidas y los activos del mundo real, además de nuevas operaciones vinculadas a acciones y materias primas. El protocolo también trabaja en monedas estables bajo marca de terceros y en Ethena Pay.
La valoración depende de las recompras de ENA
La tesis de Standard Chartered se apoya en que una base mucho mayor de USDe genere ingresos suficientes para aumentar el valor de ENA. El banco prevé que los activos tokenizados, incluidas las monedas estables y otros activos del mundo real, pasen de unos 350.000 millones de dólares actuales a aproximadamente 4 billones a finales de 2028. Dentro de ese mercado, estima que los activos del mundo real desplegados en cadenas de bloques crecerán de unos 40.000 millones a 2 billones.
Ese crecimiento ofrecería a Ethena más garantías y oportunidades de rendimiento fuera de los derivados de criptomonedas. Aun así, el primer umbral relevante está mucho más cerca: el mecanismo de comisiones aprobado por el protocolo comienza cuando USDe alcanza los 7.500 millones de dólares de oferta. Por ahora, Ethena permanece por debajo de esa cifra.
El modelo contempla que el 95% de los ingresos netos elegibles abonados a la Fundación Ethena por los negocios cubiertos se destine a recompras de ENA. La diferencia entre ingresos brutos y netos es importante, porque el protocolo no conserva todo el rendimiento generado por los activos que respaldan USDe.
Un análisis de Blockworks Advisory utilizado en la tesis estima que la participación del protocolo en los ingresos brutos aumentaría con el tamaño de USDe: comenzaría cerca del 5% cuando la oferta alcanzase los 7.500 millones y llegaría al 20% con 20.000 millones. El modelo emplea un rendimiento del 6% como supuesto ilustrativo, no como una rentabilidad garantizada.
Si USDe llegara a 40.000 millones, Standard Chartered calcula que las compras de ENA podrían equivaler cada año a cerca del 23% de la capitalización actual del token, siempre que su precio no cambiase. El banco no espera que esa proporción se mantenga: considera que el mercado anticiparía el flujo de recompras, elevaría la valoración de ENA y reduciría su peso relativo sobre la capitalización. Como referencia, cita el caso de Uniswap, donde las recompras anualizadas se han estabilizado en torno al 3% o 4% tras la activación de su mecanismo de comisiones.
El propio diseño plantea un equilibrio delicado. Destinar una mayor parte de los ingresos a recomprar ENA puede reducir lo que queda para remunerar a los titulares de sUSDe. Ethena tendrá que mantener un rendimiento suficientemente atractivo para captar depósitos, al tiempo que genera margen para las recompras. Antes de que el objetivo de 2 dólares cobre relevancia, deberá superar los 7.500 millones de oferta, recuperar su máximo anterior y demostrar que sus nuevas estrategias pueden absorber decenas de miles de millones sin comprimir demasiado los rendimientos.












