Un dron ruso alcanzó el domingo por la mañana la locomotora de un tren de pasajeros que cubría la ruta entre Kyiv y Varsovia, en la región ucraniana de Volinia, a unos dos kilómetros de la frontera con Polonia. A bordo viajaban 208 personas. No hubo heridos y el convoy pudo continuar hacia territorio polaco, aunque acumuló alrededor de seis horas de retraso en la frontera.
El incidente ha elevado la preocupación en Varsovia porque el ataque se produjo muy cerca del límite de la OTAN. Según las autoridades polacas, los aparatos utilizados eran drones Geran-5, pero ninguno llegó a entrar en el espacio aéreo de Polonia.
El tren recibió el aviso y pudo seguir su ruta
La compañía ferroviaria ucraniana Ukrzaliznytsia confirmó que el impacto se produjo contra la locomotora del tren internacional. El personal ferroviario había sido alertado previamente de la amenaza y adoptó medidas antes de que se produjera el ataque, una circunstancia que contribuyó a que no hubiera víctimas.
Pese a los daños, el servicio no quedó interrumpido por completo. El tren reanudó su recorrido hacia Varsovia, aunque el paso por la frontera se prolongó durante unas seis horas.
El episodio estuvo acompañado por una coincidencia que ha llamado especialmente la atención. Apenas unos minutos antes, otro tren había salido de la misma estación con varios expolíticos europeos a bordo. Entre ellos se encontraban el ex primer ministro británico Boris Johnson y el ex primer ministro sueco Carl Bildt, que habían participado en una conferencia internacional celebrada en Kyiv.
Según The New York Times, el exdirector de la CIA David Petraeus también se encontraba en la estación cuando impactó el dron.
Polonia considera el ataque una nueva escalada
El ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, subrayó que el dron no penetró en el espacio aéreo del país, pero describió el ataque como una escalada por parte del presidente ruso, Vladimir Putin. El primer ministro polaco, Donald Tusk, se reunió posteriormente con altos cargos militares y civiles para analizar la situación.
Tusk afirmó que no puede descartarse un deterioro mayor durante las próximas semanas o meses en dirección al territorio polaco. Varsovia también estudia la posibilidad de que se produzcan intentos de perturbar los pasos fronterizos o de paralizarlos temporalmente, así como la forma de preparar a sus aliados para una eventual respuesta conjunta.
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, sostuvo que la amenaza rusa llega de este modo hasta las puertas de la Unión Europea y de la OTAN. Además, reclamó a los países europeos un endurecimiento adicional de las sanciones contra Rusia.
Segundo ataque ferroviario durante el fin de semana
Ukrzaliznytsia indicó que el impacto contra el tren no fue un hecho aislado. Un día antes, varias instalaciones ferroviarias habían sido alcanzadas en Lutsk, en el noroeste de Ucrania, y en Fastiv, al suroeste de Kyiv.
También se declaró un gran incendio en una gasolinera cercana al paso fronterizo entre la localidad ucraniana de Yahodyn y la polaca de Dorohusk. El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, informó de que miembros de su equipo quedaron bloqueados en ese punto por la amenaza de drones rusos.
La tensión se extendió durante la misma jornada a otros países del flanco oriental de la OTAN. El aeropuerto de Vilna, capital de Lituania, fue cerrado temporalmente ante la posible presencia de un dron en su espacio aéreo. La OTAN desplegó cazas, aunque después se determinó que probablemente se trataba de un grupo de aves.











