El proyecto de ley que convertiría la reserva de Bitcoin de Estados Unidos en una política permanente afronta este miércoles, 16 de septiembre, su primera votación en un comité de la Cámara de Representantes. La iniciativa llega con 23 copatrocinadores, pero solo uno de ellos es demócrata y ninguno de los 23 miembros demócratas del Comité de Servicios Financieros respalda el texto.
Una prueba para el apoyo bipartidista a las criptomonedas
La Ley de Modernización de la Reserva Estadounidense (ARMA, por sus siglas en inglés), registrada como H.R. 8957, pretende establecer por ley una reserva estratégica de Bitcoin bajo control federal. De los 23 copatrocinadores, 22 son republicanos. El único demócrata, el congresista por Maine Jared Golden, no forma parte del comité que examinará la propuesta.
El contraste con la reciente legislación sobre estructura de mercado es significativo. En 2025, 78 demócratas de la Cámara votaron a favor de la Ley CLARITY, después de que el proyecto avanzara en el mismo comité con una votación de 32 a 19 y apoyo de ambos partidos. Aquella norma planteaba cómo regular los mercados privados de criptomonedas. ARMA pide dar un paso distinto: que el Gobierno federal mantenga Bitcoin como activo de reserva y que esa política no pueda ser desmantelada unilateralmente por un futuro presidente.
Los republicanos controlan el Comité de Servicios Financieros por 30 a 23, por lo que el proyecto podría avanzar incluso sin votos demócratas. Sin embargo, el resultado servirá para medir hasta dónde llega la coalición bipartidista favorable a las criptomonedas. Una votación estrictamente partidista indicaría que el acuerdo para regular el mercado privado no se extiende, por ahora, a la propiedad de Bitcoin por parte del Estado.
Qué cambiaría la propuesta
ARMA es una versión más limitada que el marco de la anterior Ley BITCOIN del que procede. El texto concentra en el Tesoro el Bitcoin que ya está en manos del Gobierno y crea una Reserva Estratégica de Bitcoin separada de una reserva de activos digitales para otras criptomonedas y activos.
Una enmienda publicada antes de la sesión mantiene un periodo mínimo de tenencia de 20 años para los bitcoins incorporados a la reserva. También exige un informe público anual de prueba de reservas, con información sobre las tenencias, las operaciones y el control de las claves privadas. Ese informe tendría que ser verificado por un auditor independiente.
El proyecto contempla además un estudio de 180 días sobre la posible adquisición de más Bitcoin mediante mecanismos neutrales desde el punto de vista presupuestario. No autoriza endeudamiento, nuevos impuestos, aumento del déficit ni el uso de activos públicos como garantía para financiar esas compras.
La reserva actual no está respaldada por una ley aprobada por el Congreso. El presidente Donald Trump la creó mediante una orden ejecutiva en marzo de 2025, junto con una reserva de activos digitales. Esa base jurídica permitiría a otra Administración modificar o revocar la política mediante una nueva orden. ARMA no impediría que un futuro Congreso cambiara la norma, pero sí dificultaría que el presidente actuara por sí solo.
La volatilidad entra en el debate fiscal
Estimaciones de rastreadores independientes sitúan las tenencias vinculadas al Gobierno estadounidense entre 324.000 y 328.000 BTC. No se trata de un saldo confirmado por el Tesoro. Tomando como referencia unos 328.000 BTC, su valor rondaría los 25.900 millones de dólares con Bitcoin cerca de 79.000 dólares, nivel aproximado previo a la votación.
La misma cantidad habría tenido un valor cercano a 19.700 millones de dólares cuando Bitcoin cayó hacia los 60.000 dólares a finales de agosto, y de unos 41.300 millones cuando alcanzó los 126.000 dólares el pasado octubre. Esa diferencia ilustra el principal argumento de sus detractores: incorporar un activo tan volátil a las cuentas federales añade riesgo a un balance público ya sometido a presión.
La Oficina Presupuestaria del Congreso proyecta que el déficit federal aumentará de 1,9 billones de dólares este año a 3,1 billones en 2036, mientras que la deuda en manos del público pasaría del 101% al 120% del PIB. Los partidarios de ARMA sostienen que Bitcoin podría ofrecer exposición a un activo con potencial de revalorización. Sus críticos cuestionan que sea apropiado para una reserva por su volatilidad, liquidez y madurez de mercado.
El voto demócrata será, por tanto, la señal más relevante. Incluso uno o dos apoyos mostrarían que la idea empieza a abrirse paso fuera del Partido Republicano. También serían significativas las enmiendas demócratas que aceptasen la existencia de la reserva, aunque pidieran cambios en su custodia, los informes, las compras o las competencias del Tesoro.












