BlackRock identifica en la inteligencia artificial una posible nueva fuente de demanda para las stablecoins: máquinas capaces de gastar de forma autónoma, sin que una persona tenga que aprobar cada pago. Según el gestor de activos, los sistemas de IA podrían comprar datos, contratar software o adquirir capacidad informática mediante miles de operaciones pequeñas y recurrentes.
La hipótesis aparece en un nuevo informe de BlackRock sobre la llamada economía nativa de las máquinas. El documento sostiene que la inteligencia artificial puede cambiar incluso quién inicia la actividad económica. En lugar de que una persona decida cada transacción, un agente de software podría ejecutar pagos sucesivos para completar una tarea.
Las stablecoins buscan al cliente que nunca duerme
El mercado parte ya de una base relevante. BlackRock calcula que hay más de 300.000 millones de dólares en stablecoins en circulación y que su volumen de transacciones ajustado alcanzó los 11,2 billones de dólares en 2025. Entre 2020 y 2025, ese volumen creció a una tasa anual compuesta del 80%, frente al crecimiento aproximado del 8,5% de la red estadounidense de cámara de compensación automatizada (ACH).
La comparación también muestra la distancia que todavía separa a ambos sistemas. ACH procesó alrededor de 93 billones de dólares el año pasado. BlackRock advierte, además, de que no resulta adecuado equiparar directamente la actividad de las stablecoins con la de Visa o Mastercard, ya que las redes contabilizan las operaciones de manera diferente.
La oportunidad para las monedas estables no estaría tanto en sustituir de inmediato a los grandes medios de pago como en atender un patrón de consumo distinto. Un agente de IA podría pagar por cada consulta a una interfaz de programación, por un flujo de datos o por una fracción de capacidad de procesamiento. Serían importes muy reducidos, posiblemente inferiores a un céntimo, ejecutados durante todo el día.
Las stablecoins encajan en ese modelo porque pueden almacenarse en carteras programables y utilizarse para liquidar pagos sin intervención humana en cada paso. La disputa, sin embargo, no está resuelta. Coinbase impulsa el protocolo x402, que emplea el código HTTP 402, «pago requerido», para que un servicio cobre antes de entregar datos u otro recurso. Stripe y Tempo trabajan en el Protocolo de Pagos de Máquinas, compatible tanto con stablecoins como con medios tradicionales. Stripe y OpenAI también han desarrollado un protocolo de comercio para agentes, mientras Google y Visa exploran estándares relacionados con la identidad y la autorización.
Más transacciones no garantizan más valor para los tokens
La expansión de los pagos entre máquinas tampoco asegura que el beneficio económico se traslade automáticamente a las redes de criptomonedas. Si una mayor actividad con stablecoins se concentra en Ethereum, podría aumentar la demanda de espacio de bloque y de servicios de validación. ETH participa en el sistema de comisiones y de staking de la red, pero BlackRock subraya que el crecimiento de las transacciones y la demanda del token no tienen por qué avanzar al mismo ritmo.
El resultado dependerá de factores como las comisiones, la economía del staking y los modelos de patrocinio del gas. Una red puede procesar grandes volúmenes con costes muy bajos, mientras que las aplicaciones pueden ocultar al usuario o al agente la necesidad de mantener el token utilizado para pagar las comisiones.
Circle plantea otro enfoque con Arc, una cadena de bloques orientada a los pagos que utiliza USDC como activo nativo para el gas. En ese caso, un aumento de la actividad podría reforzar el papel de la stablecoin sin generar el mismo mecanismo de transmisión hacia un token independiente como ETH.
La infraestructura de IA abre un mercado potencial de 5 billones
BlackRock sitúa la capacidad de cálculo como el siguiente gran mercado para este tipo de pagos. El gestor estima que la inversión acumulada en infraestructura de inteligencia artificial podría superar los 5 billones de dólares entre 2025 y 2030. Además, las previsiones de consenso de Bloomberg citadas en el informe apuntan a unos ingresos combinados de 1,1 billones de dólares en 2030 para Amazon Web Services, Intelligent Cloud de Microsoft y Google Cloud.
En ese escenario, un agente podría comparar proveedores según el precio, el hardware, la ubicación, la latencia o el rendimiento, comprar capacidad para una tarea concreta y liquidar el coste automáticamente. Los pagos podrían calcularse por trabajo, por uso o incluso por token del modelo.
BlackRock plantea también que, con el tiempo, podrían surgir activos estandarizados vinculados a la capacidad informática, mercados de futuros para cubrir variaciones de costes y fórmulas para utilizar esa capacidad como garantía. La propia entidad reconoce que esta parte de la tesis es todavía prospectiva y que los pagos autónomos se encuentran en una fase inicial.
La pugna inmediata se centra en qué sistema controlará la cartera de la máquina y qué activo utilizará para liquidar sus operaciones. Los emisores de stablecoins compiten por convertirse en la moneda de referencia del software; las redes de pagos tradicionales intentan adaptar sus infraestructuras, y las cadenas de bloques buscan convertir un mayor volumen en valor económico para sus propios activos.










