El criptoinvierno ha terminado, según dos de los principales ejecutivos del sector. Hunter Horsley, consejero delegado de Bitwise, y Joseph Lubin, consejero delegado de MetaMask y cofundador de Ethereum, coinciden en que el mercado atraviesa una fase más sólida, aunque todavía no refleje una euforia clara en las cotizaciones.
Menos presión vendedora y mejores fundamentos
Horsley sostiene que buena parte de los vendedores ya ha abandonado el mercado después de la fase bajista iniciada a finales del año pasado. En su opinión, esa capitulación ha reducido de forma significativa la presión vendedora potencial y deja un escenario más favorable para la recuperación de los activos digitales.
El responsable de Bitwise vincula ese cambio con una mejora de los fundamentos del sector. Entre los factores que destaca están el aumento del uso de las plataformas de criptomonedas, la evolución de los ingresos de las empresas relacionadas con la industria y una presencia cada vez mayor de inversores institucionales.
También considera que el acceso al mercado ha mejorado sustancialmente. Los fondos cotizados y otros productos cotizados, conocidos como ETP, permiten obtener exposición a Bitcoin (BTC) y a otros activos digitales sin tener que recurrir necesariamente a las vías tradicionales de compraventa de criptomonedas.
La combinación de menos vendedores, una actividad empresarial más sólida y un acceso más amplio resulta especialmente atractiva para Horsley. El ejecutivo considera incluso posible que Bitcoin alcance un nuevo máximo histórico el próximo año, aunque matiza que preferiría que esa eventual subida se produjera de manera gradual y no demasiado rápida. A su juicio, las instituciones y los gestores de patrimonios se encuentran en un momento especialmente interesante para tomar posiciones.
Lubin sitúa el cambio más atrás
Joseph Lubin mantiene una visión todavía más optimista. El ejecutivo considera que el criptoinvierno terminó hace ya bastante tiempo y centra su argumento en el papel que desempeña Ethereum (ETH) como infraestructura neutral y resistente a la censura para la economía digital.
En su lectura, el crecimiento de las stablecoins y de los activos del mundo real tokenizados confirma que una parte creciente de la actividad financiera se está trasladando hacia las finanzas descentralizadas, o DeFi, y hacia la infraestructura basada en cadenas de bloques.
Ese desplazamiento no depende únicamente del comportamiento de Bitcoin. Para Lubin, la expansión de estos casos de uso muestra una evolución estructural del sector, más allá de los ciclos de precios que han marcado a las criptomonedas en los últimos años.
La regulación ya no frena los planes del mercado
Los dos directivos también restan importancia al impacto inmediato de la incertidumbre regulatoria. La ley Clarity todavía no ha avanzado en el Senado de Estados Unidos, pero Horsley asegura que apenas está observando clientes que hayan aplazado sus planes por ese motivo.
Lubin espera, por su parte, que la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC) aporten mayor claridad mediante la normativa vigente.
El mercado, no obstante, aún mantiene una distancia relevante respecto a sus máximos. Bitcoin cotiza en torno a los 83.000 dólares, aproximadamente un 34% por debajo de su máximo histórico de octubre de 2025. Para ambos ejecutivos, esa falta de euforia no contradice su diagnóstico: las cotizaciones todavía no reflejan por completo, a su juicio, la mejora de los fundamentos y la consolidación de la infraestructura cripto.










