Las stablecoins podrían dejar de ser una herramienta asociada principalmente al mercado de criptomonedas para convertirse en una pieza relevante de los pagos y la financiación del comercio internacional. Jan Oliver Sell, consejero delegado de la empresa europea Qivalis, considera que estos activos digitales pueden modificar de forma profunda cómo las compañías liquidan operaciones entre distintos países.
Pagos internacionales más rápidos y condicionados
Las empresas que trabajan con proveedores, clientes y mercancías en varias jurisdicciones afrontan actualmente procesos de pago que pueden prolongarse durante varios días laborables. Esa demora añade costes y dificulta la gestión de operaciones en las que el dinero debe llegar mientras se transportan bienes o se tramita documentación.
Según Sell, las stablecoins ofrecen una alternativa con liquidación prácticamente inmediata. Además de acelerar las transferencias, permiten a las empresas tener un mayor control sobre el momento en que se ejecuta el pago. En el comercio internacional, ese factor puede ser determinante: una compañía puede querer abonar una operación solo cuando la mercancía llegue a un puerto o cuando se hayan aprobado determinados documentos.
La conexión con contratos inteligentes permitiría automatizar ese proceso. El pago quedaría programado para ejecutarse cuando se cumplan las condiciones previamente acordadas entre las partes. Sell sostiene que esta combinación de velocidad, certeza y control podría cambiar el modelo de financiación comercial.
El interés, de acuerdo con el directivo, ya no se limita a las compañías del sector cripto. También grandes grupos con actividad internacional están analizando estas aplicaciones, entre ellos empresas de la industria del petróleo y el gas y del sector aeronáutico.
Qivalis prepara una stablecoin vinculada al euro
Qivalis se encuentra en el centro de esta apuesta europea. La compañía fue creada en diciembre por un grupo de grandes bancos del continente y trabaja en una stablecoin vinculada al euro. En el proyecto participan BNP Paribas, ING, UniCredit, CaixaBank, Danske Bank y Raiffeisen Bank International.
El calendario previsto sitúa el lanzamiento en la segunda mitad de 2026. El desarrollo se lleva a cabo dentro del marco regulatorio europeo para los criptoactivos, en el que el reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos, conocido como MiCA, desempeña un papel central.
La propuesta de Qivalis no está orientada únicamente a los intercambios de criptomonedas. Su objetivo es que la moneda digital pueda ser utilizada por instituciones financieras y empresas para realizar pagos internacionales. De esta forma, los bancos europeos buscan crear una alternativa propia en un mercado dominado actualmente por las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense.
La regulación marcará la siguiente fase
El avance de estos proyectos dependerá en buena medida de la claridad normativa. Sell espera que el sector entre en una nueva etapa de crecimiento cuando los bancos conozcan con precisión qué actividades están permitidas y bajo qué condiciones pueden utilizar stablecoins. A su juicio, esta cuestión resulta especialmente importante en Estados Unidos.
El directivo también observa un cambio en la aproximación de la banca a la tecnología. Las entidades que antes centraban sus esfuerzos en experimentar con blockchain estarían pasando a estudiar usos más concretos, en los que los activos digitales se emplean directamente para efectuar pagos.
La stablecoin en euros prevista por Qivalis para 2026 tendrá que demostrar si la banca europea puede trasladar esta ambición a operaciones comerciales reales y alcanzar un uso amplio entre las empresas. Hasta entonces, las ventajas potenciales —pagos más rápidos, ejecución condicionada y mayor control— seguirán dependiendo de la adopción empresarial, del marco regulatorio y de la capacidad de estas iniciativas para integrarse en la operativa financiera habitual.











