Los fondos de inversión monetarios absorbieron aproximadamente el 85% del aumento de más de 550.000 millones de dólares en letras del Tesoro estadounidense emitidas durante julio y agosto. El dato sitúa a estos vehículos tradicionales como los principales compradores identificados detrás del repunte de la oferta de deuda a corto plazo, aunque los emisores de stablecoins mantienen una exposición cercana a 200.000 millones de dólares en letras y otros títulos del Tesoro con vencimientos próximos.
La cifra fue comunicada el 22 de septiembre por Francis Brooke, subsecretario del Tesoro de Estados Unidos. Según sus declaraciones, la oferta neta de letras creció más de 550.000 millones de dólares en esos dos meses, alrededor de un 8%. El cálculo del 85% se refiere únicamente a esa emisión adicional, no al conjunto del mercado de letras.
Las cifras no miden lo mismo
El volumen atribuido a los fondos monetarios y los casi 200.000 millones vinculados a las stablecoins no son magnitudes directamente comparables. La primera cifra representa compras asociadas a un incremento concreto de la oferta entre julio y agosto. La segunda es el saldo de activos del Tesoro en manos de los emisores, sin una fecha de referencia especificada y sin desglose entre letras y otros valores próximos al vencimiento.
Además, ambas categorías pueden solaparse. Las reservas de una stablecoin pueden invertirse a través de fondos monetarios gubernamentales o de acuerdos de recompra, conocidos como repos. Por tanto, una parte de la demanda asociada a estos activos digitales puede aparecer estadísticamente dentro de la categoría de fondos monetarios.
Los documentos de Circle, emisor de USDC, ilustran esa estructura. La compañía indicó en su informe del segundo trimestre que aproximadamente el 84% de las reservas de USDC estaba depositado, a 30 de junio, en el Circle Reserve Fund, un fondo monetario gubernamental sujeto a la norma 2a-7.
El informe anual para los accionistas del fondo registraba, a 30 de abril, 19.111 millones de dólares en obligaciones directas del Tesoro y 46.998 millones en repos respaldados por deuda pública. Estas posiciones corresponden a fechas distintas y pueden haber cambiado, pero muestran por qué la exposición a la deuda estadounidense no se limita a la tenencia directa de letras.
La Reserva Federal también elevó sus compras
La Reserva Federal adquirió más de 300.000 millones de dólares en letras durante 2026 hasta el 22 de septiembre, según el Tesoro. Estas compras se realizaron mediante operaciones de gestión de reservas y la reinversión de los pagos de principal procedentes de valores hipotecarios de agencias.
La cifra procede del mercado secundario, no de las subastas del Tesoro. Su objetivo es mantener un nivel amplio de reservas y gestionar la composición de la cartera del Sistema de Mercado Abierto de la Reserva Federal, por lo que no equivale ni a financiación directa del Gobierno ni a una nueva ronda convencional de expansión cuantitativa.
Los datos del balance de la Fed reflejan el aumento de la posición. Sus tenencias de letras pasaron de 233.592 millones de dólares el 31 de diciembre de 2025 a 550.482 millones el 16 de septiembre de 2026. Esa variación es un movimiento neto del saldo, no una cifra bruta de compras, y no permite atribuir una parte concreta a la emisión de julio y agosto.
El capital extranjero volvió en julio
Los inversores extranjeros también contribuyeron a la demanda, aunque en un periodo diferente. Sus tenencias de letras aumentaron en 38.800 millones de dólares en julio, después de descensos de 20.000 millones en abril, 43.500 millones en mayo y 29.000 millones en junio.
El repunte mensual combinó un incremento de 45.000 millones en las posiciones privadas extranjeras con una caída de 6.300 millones en las oficiales. El Tesoro advierte, no obstante, de que los datos pueden ocultar al propietario efectivo cuando los valores se custodian en terceros países o son gestionados por firmas extranjeras.
El Tesoro considera que las stablecoins podrían convertirse en una fuente mayor de demanda si los emisores continúan creciendo y se concretan las normas de aplicación de la Ley GENIUS. Se trata de una posibilidad futura, no de una previsión cuantificada ni de la explicación del repunte de compras registrado en verano. En ese episodio concreto, los fondos monetarios son la categoría de compradores identificada con mayor claridad.












